Fruta, para la llama.
Mientras estuve allá, en la cocina, un
pensamiento:
asimilar la vida como una partida de ajedrez, o sea,
como una única jugada, o un sólo acto,
como una única jugada, o un sólo acto,
reducir la vida a un sólo acto como el
ajedrez a una sola jugada, mejor movimiento posible ante posición dada...
Creer en ello, en esa idea, que el alpinismo parte justo del acto presente y la atención indivisible a él. Escalar el bienestar
es acrecentar el grado de conciencia y atención a acto, momento, sentir presente,
sea el que sea. A partir de aquí y de lo que llevo a cabo es posible despreocuparse, desocupar las alas. Tomar propulsión.
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