Monday, August 19, 2013

imagina

Abunda la alegría, el piano llama, atrae, sin mucho alarde estoy ya ahí enfrente de él. ‘A nadar un rato en el sueño antiguo’, pienso, y le conecto los audífonos.
Comienza la locura del sonido posible. Me digo ‘hay que romper esquemas, todos, no temer’. Subo a todo el volumen, aprieto teclas a lo loco, invento los ejercicios; éstas, esas teclas, las escalas; Claro de Luna versión personal…



Fluyo divertido hasta que dirijo la atención al enchufe de los audífonos: ‘¿Qué pasaría si...?’, estoy preguntándome cuando de pronto noto que así era: el enchufe no había conectado bien y ‘todos’ habían podido escucharme pasear por mi libertad de incógnito.



Intermitente el pánico. No sé qué hacer o sentir. 'Sigue como si nada', me digo. Pero no tiene caso seguir. El sonido es de muy diferente calidad. El temor lo torna defectivo. Podía parar, reiniciar, asegurarme de que el enchufe conectara bien, pero una idea me engancha: imaginar ponerme los benditos audífonos, de nuevo. Lo hago, y todo cambia.

Cuesta un poco, el pesimismo constante ataca, quiere detenerme, pero siento ya cómo poco a poco empiezo a sintonizar la frecuencia donde nada de eso cuenta. Ni siquiera viene al caso porque la atención se ha desplegado en otras cosas. No es que ahora ya no me importe la cuestión. Simplemente ‘eso’ se ha desvanecido, estoy en otra parte.




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