Monday, October 21, 2013

artista marcial





Sentado en la cama de cemento está Javier,  cinturón verde, en un dormitorio como de prisión. A quien llegué a temerle por algún tiempo. Nos ponían a entrenar juntos recién llegó. Podía sentirse su poder, su entereza, fuerza, invencibilidad.
Vengo de asumir una nueva decisión, al parecer, respecto al ejercicio físico. Le doy la indicación y él comienza a ejercitar el abdomen en particular.

Bajo en condición, muy por debajo de su capacidad posible, hace el ejercicio de elevar las piernas pero las sube con un esfuerzo y al bajarlas las azota en el concreto muy torpe, muy falto de control. Pretendo resaltar enfáticamente que no está a nivel pero una conciencia inusitada me retiene. En cambio digo: ‘Tienes condición. Se nota tu fuerza’. Alcanzo a decirlo con credibilidad porque se incorpora y me dice: ‘Es que he estado entrenando duro, echándole ganas’.
*

Me doy cuenta. Sólo cualidades en la gente. Y amable, sólo por hoy, amable con la gente. 









Monday, October 14, 2013

observación




 de paisajes otras gentes lo que hacen
se adelantan al olvido
posan donde nada importa
donde lo demás es sobra
murmullos respiraciones turbias

todo indica evadirse de sí-mismo
sonreír plantar los pies desentenderse
suelta estira el cuello si te vas ahora
será lo mismo en todas partes
ojo responde como se le indica incluso 
ahora le confiero toda la tarea

saciedad dolor cuidado apóstol de ominosa cara
formas negativas andan sueltas 
las banquetas me hacen recordar mi infancia
cuando jugaba con mi hermano 
‘voces como idiota’ nos decía mi mamá

historias entran en contacto con sus 
personajes sin saberlo a veces ellos

mudo, hasta una próxima señal 



Sunday, October 13, 2013

fantasma



Una niñita a quien no conozco brinca inquieta. Le pido que me ayude pero no quiere. En eso, con el rabillo noto una sombra blanca cruzar, o una luz, sin figura.

--¿Viste algo?
----Sí –contesta sin palabras.

Un tipo rechoncho nos mira, de azul, aristocrático, como en porcelana, desgastado pero ahí bien presente, despeinado y con chapas. Me espanta de inmediato pero sé que gritar lo hará desaparecer, o a mí despertar. Sólo que antes cruzo por una vaguedad.

Estaba queriendo usar el elevador de siempre, ahora el de la derecha porque el de la izquierda no servía. Me voy a tirar por el tobogán y alguien viene conmigo: ‘¿Estás seguro de estar listo?’ Nos lanzamos. Y yo suelto un alarido con la nota más alta e inverosímil, agudísima, como las niñas del concierto, como delirantes jets al levantar el vuelo.