Sentado en la cama de cemento está Javier, cinturón verde, en un dormitorio como de
prisión. A quien llegué a temerle por algún tiempo. Nos ponían a entrenar
juntos recién llegó. Podía sentirse su poder, su entereza, fuerza, invencibilidad.
Vengo de asumir una nueva decisión, al parecer, respecto al ejercicio
físico. Le doy la indicación y él comienza a ejercitar el abdomen en
particular.
Bajo en condición, muy por debajo de su capacidad posible, hace el ejercicio de elevar las piernas pero las sube con un esfuerzo y al bajarlas las azota en el concreto muy torpe, muy falto de control. Pretendo resaltar enfáticamente que no está a nivel pero una conciencia inusitada me retiene. En cambio digo: ‘Tienes condición. Se nota tu fuerza’. Alcanzo a decirlo con credibilidad porque se incorpora y me dice: ‘Es que he estado entrenando duro, echándole ganas’.
Bajo en condición, muy por debajo de su capacidad posible, hace el ejercicio de elevar las piernas pero las sube con un esfuerzo y al bajarlas las azota en el concreto muy torpe, muy falto de control. Pretendo resaltar enfáticamente que no está a nivel pero una conciencia inusitada me retiene. En cambio digo: ‘Tienes condición. Se nota tu fuerza’. Alcanzo a decirlo con credibilidad porque se incorpora y me dice: ‘Es que he estado entrenando duro, echándole ganas’.
*
Me doy cuenta. Sólo cualidades en la gente. Y amable, sólo por hoy, amable con la gente.
Me doy cuenta. Sólo cualidades en la gente. Y amable, sólo por hoy, amable con la gente.



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