Monday, February 4, 2013

cuento intitulado Big Bang


Al parecer, hay bases suficientes para creer en su extravagante explicación sobre el origen del cosmos (universo, realidad), nacido, según esto, de la explosión de un punto.
Lo que más me impacta de la idea (una vez dándole cabida) es que la explosión ocurrida no tuvo, ni tiene centro; explota, o digamos que aparece y se expande no sólo en todas direcciones sino dimensiones posibles también.
No afirmaría que logro entenderlo o concebirlo, aún. Registrada en la mente tenía la imagen de una bomba en explosión expandiéndose hacia todos lados, como globo que se infla. Justamente la representación visual que el científico-narrador mostraba como errónea. Lo que en realidad ocurre, explicaba, es una expansión no sólo en todas direcciones sino ¡en toda forma concebible! ¡Y sin centro! 

Habrá que aterrizar la idea, me digo, a una realidad más próxima, diaria y tangible. La vida la percibo en un continuo movimiento y evolución; este enunciado palabra por palabra avanza; días, meses, años pasan; el clima cambia, las estrellas, el conocimiento, la destreza, el viento; pasos, huesos, crecimiento; ribosomas, electrones... ¿De qué forma la expansión ocurre? Lo cierto es que una expansión sólo en términos de distancia pronto muestra su parcialidad.
El entendimiento de un universo y una vida en expansión como bomba o globo ya caducan, junto con una canasta de creencias obsoletas. Ideas que me hacían concebir un estrafalario y sin sentido mundo en viaje, con seres diminutos montados en planetas, a su vez viajando en expansión. Distanciándose y desintegrándose en célula y materia hacia todas partes. Apartándose y dejando de ser hacia todas partes. Sin mayor explicación.


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