Saturday, September 21, 2013

koan




Reunidos alrededor de una piscina, caigo de pronto en cuenta de algo: ¡hay que repetir! 

Alguien ha creado un aparato para apoyar la atención. Es como una bocina y emite un único zumbido: ‘koan’, ‘koan’, ‘koan’, infinitamente, mientras gira a nuestro alrededor amarrado desde arriba. A nadie le agrada o satisface, pero la cosa es lograr detener el parloteo y que la conciencia permanezca anclada en pura percepción.

 


En ese punto me despierto y está en auge una alarma escandalosísima fuera de control, emitiendo en la vida de acá el zumbido de allá. (La alarma siguió sonando desquiciadamente hasta el siguiente día, por las vacaciones). Noto cómo en lugar de repetir en la mente, el suceso hizo que cambiara la dinámica a sólo escuchar el koan repetido por el Todo, el Tao, el Mundo, en lugar del verbalizado por y en el interior del tan limitado uno mismo.











No comments:

Post a Comment